domingo, 27 de junio de 2010

Jóvenes de Ciutadans-L'Hospitalet participan en la cabalgata del orgullo gay.






Barcelona fue la primera ciudad española que celebró, el 26 de junio de 1977, una manifestación a favor de las personas LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). Hoy, 33 años después, se ha logrado un 'reconocimiento social y legal' que entonces parecía 'casi imposible', pero, pese a los avances legales y sociales, 'queda mucho por hacer' contra la discriminación y la homofobia.

En países como España siguen existiendo la discriminación y la fobia ante estos colectivos y como los ataques, insultos y descalificaciones por parte, sobre todo, de la jerarquía de la Iglesia Católica y de otras iglesias.

Desde Ciutadans-L'Hospitalet de LLobregat aplaudimos que el 10 de febrero de 2010, hace tan sólo 3 meses, el Parlamento Europeo reafirmó que los Estados que deseen adherirse a la Unión Europea deben modificar su legislación con el fin de proteger a las personas LGTB de toda discriminación.

Es por ello que suscribimos el manifiesto leído en Madrid con motivo del día del Orgullo:

En España nos sentimos profundamente orgullosos de constituir un referente mundial en el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales, transexuales y bisexuales. Por poner sólo un ejemplo, muy concreto y reciente, nos congratulamos de que el Juzgado de lo Penal núm. 3 de Sabadell (Barcelona) haya dictado una sentencia pionera que ordena el alejamiento de un joven por haber insultado y amenazado a otro por motivos homófobos.

Una vez más, creemos que este es el camino que hay que seguir para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria y, en definitiva, más decente. En este sentido, consideramos preciso que la homofobia, la transfobia y la bifobia sean legalmente equiparadas con el racismo, la xenofobia y el machismo, de modo que no resulte “gratuito” proferir insultos de ese calibre tanto en el terreno mediático como el político.

Así como se están llevando a cabo acciones positivas tendentes a conseguir una situación de completa igualdad para otros colectivos, reivindicamos que las autoridades apliquen esas mismas medidas respecto de la población LGTB.

Finalmente, no podemos dejar de denunciar cuestiones muy concretas, pero que nos parecen trascendentales. Denunciamos, en primer lugar, la ignominiosa vinculación que ha establecido el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, entre homosexualidad y pederastia. Exigimos a la Jerarquía de la Iglesia Católica que rectifique esas declaraciones y que en el futuro se abstenga de realizar otras de contenido igualmente homófobo, bífobo o tránsfobo. Al mismo tiempo, nos animamos a recomendar a la Jerarquía eclesiástica que, en lugar de dedicarse a insultar y criminalizar a determinados colectivos por razones religiosas, se ocupe, más bien, de denunciar y vigilar que en el seno de su organización no se produzcan hechos delictivos tan graves como los que están saliendo a la luz en los últimos tiempos.

Asimismo, constatamos con tranquilidad lo que ya imaginábamos: Que la sociedad española ha aceptado con absoluta normalidad el matrimonio entre personas del mismo sexo, tras cinco años de vigencia del mismo, y ello pese a la campaña de desprestigio que se está practicando reiteradamente desde determinados medios de comunicación, que muchas veces, más que informar, simplemente se dedican a insultar. A este respecto, a día de hoy seguimos esperando a que el Partido Popular se digne a retirar el insultante recurso de inconstitucionalidad que interpuso contra la ley de reforma del Código civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un partido político que de manera tan descarada y permanente atenta contra los derechos de un colectivo, sencillamente, no merece llegar a ocupar el Gobierno de la nación, porque será incapaz de garantizar una convivencia armónica entre todas las partes, muy diversas, que componen esa sociedad.

Son, por consiguiente, muchos los motivos que en estos años nos animan a celebrar con alegría los logros conseguidos y a seguir luchando con nuestras mejores armas, el respeto y la razón, para conseguir que en los próximos años el mundo sea mejor para todas y todos los que creemos en la diversidad.

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