viernes, 7 de mayo de 2010

Jaume Mestre: "Sindicatos verticales"


Que en Cataluña se ha ido construyendo un verdadero régimen político en torno al catalanismo es una realidad incuestionable. Las evidencias son cada vez más numerosas, pero posiblemente la más bochornosa es la adhesión a los principios del catalanismo de los sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO, hoy convertida en la Comissió Obrera Nacional de Catalunya.

Estas centrales sindicales no sólo han decidido suscribir los postulados de este catalanismo oficial, sino que sorprendentemente los han convertido en una de sus reivindicaciones fundamentales. Lo hemos podido comprobar en la manifestación del 1º de mayo en Barcelona (ocasión increíble, ¡el día del trabajador!) donde una cerrada defensa del Estatut fue una de las cuestiones principales confesas de estos sindicatos o con la inmensa pancarta que preside la fachada de la sede central de la UGT en Cataluña con el inaudito lema "Som una Nació!!!!" (en mayúscula, por supuesto, y entre exclamaciones), imaginable en la sede de un partido nacionalista, pero inconcebible en un sindicato, que ha de tener otras preocupaciones.

Sin duda alguna, relegar la lucha por las condiciones laborales para atender y compartir unas reclamaciones políticas de determinado ámbito de poder que nada tienen que ver con los derechos de los trabajadores (si no contravienen directamente los derechos de muchos de ellos), es no sólo incompatible con unos sindicatos independientes, que es lo lógico en una democracia, sino que los convierte en estructuras al servicio del poder político y no de los obreros, es decir, los convierte en auténticos sindicatos verticales. Toda una involución que nos retrotrae alarmantemente a la Organización Nacional-Sindicalista de la dictadura franquista.

Esta situación es particularmente ofensiva para los trabajadores cuando nos encontramos con cerca de 700.000 parados en Cataluña, aproximadamente un 20% de la población activa, con un poder adquisitivo limitado y unas condiciones laborales que apuntan a la baja. Lejos de ser exigentes con un poder político que se desentiende de estas cuestiones que son el verdadero quebradero de cabeza de los trabajadores catalanes, estos sindicatos se dedican a echarle una mano a los partidos catalanistas en su particular cruzada por asentar su poder. Sus afiliados se tendrían que preguntar a quién y a qué intereses se deben realmente CC OO y UGT.

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