miércoles, 11 de marzo de 2009

Han convertido a los jóvenes catalanes en zombies

Hace unas semanas me desplacé a Madrid para participar en el II Encuentro de Jóvenes Ciudadanos. Lo que más me llamó la atención de la capital fueron las típicas pegatinas reivindicativas que encontré por la calle. Estas pegatinas pedían una vivienda digna, acabar con la crisis, stop a la xenofobia, exigían libertades... Yo las contemplaba con mezcla de tristeza y esperanza. Esperanza por saber que hay otros jóvenes que tienen inquietudes, que les preocupa su futuro y la sociedad en la que viven. Pena por ver que en Hospitalet, como en el resto de Cataluña, las únicas pegatinas que se encuentran por la calle sólo hablan de independencia, de que España nos roba.

Esos pobres incautos convertidos en zombies independentistas han sido aleccionados desde niños para ser los impulsores de una revolución totalmente vacía que no cambia la sociedad ni el sistema y que no aporta absolutamente nada. Esa fe ciega que les han inculcado les impide ver que son los dirigentes políticos los que en vez de invertir, entre otras cosas, en educación, sanidad o vivienda pública de alquiler, despilfarran nuestro dinero en embajadas, política lingüística y en recortar libertades. No se dan cuenta que malgastan nuestros impuestos en algo tan absurdo como levantar fronteras en pleno siglo 21. Les han convertido en zombies y como tales actúan sin pensar por sí mismos. Finalmente he comprendido el porqué de tanto sin sentido: querían jóvenes desprogramados incapaces de razonar y de darse cuenta de lo incompetentes, codiciosos y mangantes que llegan a ser los que les dirigen. Mientras unos coleccionan chapas independentistas y esteladas, otros aprovechan para seguir disfrutando del cortijo. Humo, humo, humo…

En Hospitalet se están dejando de cubrir necesidades básicas como es el derecho a una prestación y servicios sanitarios correctos, tal y como se demostró en la concentración promovida por varias asociaciones locales ante las puertas del ayuntamiento el 29 de enero bajo el lema “Bajo una Sanidad Pública y de Calidad”. En esta concentración se denunciaba la pérdida de pediatras, especialistas y la eliminación de la unidad de urgencias en los ambulatorios. Estos recortes sobrecargan a los médicos de cabecera y otros especialistas quienes tienen que absorber todos estos pacientes, aumentando la carga de trabajo y reduciendo la calidad del servicio. Una atención sanitaria decente es lo que un ciudadano debe exigir y esperar de las autoridades públicas, y lo que nos encontramos, por el contrario, es a un Carod Rovira yéndose de excursión por el mundo abriendo innecesarias embajadas y a la alcaldesa de L’Hospitalet regalando a los periodistas mp3 con fondos públicos por Navidad o dejándose verdaderas burradas en innecesaria publicidad institucional.

Los ciudadanos, y principalmente los jóvenes, debemos concienciarnos que, más allá de todas esas cortinas de humo de construcción nacional que nos venden, los recursos se deben destinar a los problemas reales que nos repercuten directamente: una vivienda digna, sanidad pública de calidad, seguridad en las calles, guarderías públicas, mejorar las infraestructuras… e inmunizarnos de su lavado de cerebro destinado a mantener su chiringuito para que seamos todos un poco más libres.

Noemí de la Calle
Ciudadana de L'Hospitalet

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