martes, 9 de septiembre de 2008

11 de septiembre de 1714. Mitos con pies de Barro.




Los catalanes siempre hemos presumido de ser gente seria. ¿Cuándo nos sacudiremos de encima este bochorno?





Con el objetivo de crear, con total falsedad, un mito que simbolice el enfrentamiento entre Cataluña y el resto de España, los nacionalistas tergiversan y mienten a la integridad histórica y a la raza humana sin un ápice de vergüenza.

Casi doscientos años después de esa guerra, cuando ya nadie la recordaba unos intelectuales catalanes iluminados por las patrias étnicas, empezaron a crear mitos, a tergiversar, manipular y cambiar hechos e historias, creando un sentimiento nacionalista entre algunos ciudadanos que hasta entonces, no había existido, pues, por lógica, si en la Guerra-Civil española de Sucesión, hubiera habido un componente realmente nacionalista de naturaleza secesionista, ese sentimiento que dicen, proclaman y aseguran los iluminados nacionalistas que existía, no habría tardado casi doscientos años en manifestarse otra vez. Lo que también por lógica. Este sentimiento, no es más que un nacionalismo artificial, creado a partir de unos profetas “intelectuales” en sintonía con las teorías racistas de la creación de repúblicas identitarias, que convertían en ciudadanos de segunda a los que no eran de su raza o pensaban diferente, como así fue y acabó el experimento nazi.

Todos los partidos parlamentarios siguen hoy presos de una guerra dinástica que acabó hace casi trescientos años, identificándose con el bando de los derrotados y con un mártir, Rafael Casanova que sólo tardó un lustro en superar su propia pasión austriacista para acogerse al perdón del Rey y seguir adelante; mientras que sus inflamados admiradores allí siguen, mentalmente, con la Historia detenida en aquel 11 de Septiembre, mientras Cataluña entera clama para que le dejen tomar el tren de la modernidad y sacudirse los últimos lastres de una mitología alucinógena y paralizante.

Ni vencedores ni vencidos. Los nonacionalistas de Cataluña no nos reconocemos en esa guerra entre realezas pre-revolucionarias. No nos reconocemos en ese cruento enfrentamiento, en el que las potencias extranjeras se aliaron con las oligarquías locales en una partida de ajedrez que sólo (sobre todo) perdieron los peones de unos y otros, la gente de a pie, los únicos que tienen la derrota asegurada en caso de conflicto entre poderosos. La Guerra de 1714, que fue una Guerra de Sucesión al Trono de España, que fue una guerra civil entre españoles, no es nuestra guerra, así que nos negamos a participar en ninguna comunión patriótica, ni para conmemorar la derrota de una España ni para celebrar la victoria de la otra, en esa fecha.

Ciutadans prumulgó el pasado abril un manifiesto para una Diada de Unidad, Cohesión y Futuro. Se propone conmemorar este Día de Cataluña trasladándolo al 23 de abril, día de S. Jordi. La idea de Ciudadanos no es descabellada, más, si somos conscientes de que durante la republica este mismo día propuesto por Ciudadanos, ya era el día elegido para conmemorar el día de todos los catalanes. Es durante la transición, hace 25 años, que unos cuantos creadores de mitos, deciden por todos y trasladan ese evento a el 11 de septiembre, entre un entorno de historias y mitos totalmente falseados por las organizaciones nacionalistas y, así, propagar la mentira entre los ciudadanos que durante esa contienda, Cataluña, fue invadida por España o que en esa época ya había un nacionalismo secesionista, cosas, las dos, enteramente falsas y perversas.

Lo más extraño e inverosímil es la defensa de nación identitaria que hace la izquierda española o la existencia de una izquierda que pretende ser nacionalista. La izquierda, entendida como socialismo democrático, está basada en la igualdad, el control democrático y la libertad para elegir, cosa esta última, que tiene implicaciones antinacionalistas. No cabe en la izquierda la defensa de nación identitaria. “El libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos” K. Marx - el manifiesto comunista. “Los obreros no tienen patria” Marat. “Digan lo que digan, los nacionalistas sólo representan a los nacionalistas, no a la nación, ni tampoco a las otras naciones de su nación” Felix Ovejero.

El propósito de los nacional-catalanistas no es otro, que el de perpetuarse en el poder. La burguesía y clase alta que gobiernan hoy en día, son los descendientes de los mismos burgueses y capitalistas que decidían hace 130 años en Cataluña. Son los mismos que descubrieron y vieron que explotar para conseguir votos y con ello poder, manipulando el sentimiento identitario de amor a la patria en las consciencias de la población, era un buen negocio y manera de hacer que los verdaderos problemas sociales pasaran a terceros lugares en la opinión pública, ante la obligación divina de hacer patria y, política étnica, aunque para ello, sea, despreciando los fundamentos democráticos y los derechos humanos, al no aceptar ni permitir el gobierno de una verdadera democracia igualitaria y libre, basada en una justicia igualitaria y una política participativa. hecha para todos los ciudadanos. Una democracia que tiene claro que no se puede hacer política con los sentimientos de las personas sean individuales o colectivos, que sabe, que lo importante es la libertad individual de cada ciudadano para elegir qué hacer, qué creer y, qué sentir.

Somos esa Tercera España que clama contra el odio y la venganza, contra el cainismo histórico y, que prefiere las promesas del futuro a las querellas del pasado.

Otra cosa

El 1 de noviembre de 1700 moría en Madrid el último rey español de la casa de Austria, Carlos II, sin descendencia. Los austriacistas dicen y alegan: Que al carecer de herederos, Carlos II --bajo la presión de las intrigas pontificias y de las maquinaciones de la camarilla palaciega sobornada por Luis XIV-- redactó, estando ya moribundo, un testamento ilícito, inválido y semi-secreto, que legaba el Trono a un nieto de Luis XIV, el duque Felipe de Anjou, al que nos tocará tener como rey con el título de `Felipe V'; testamento nulo para los del partido austriacista, sobre todo porque esa legación vulneraba lo dispuesto en el Tratado de los Pirineos de 1659, y las normas internacionales.Me pregunto. ¿Y qué? todas las leyes eran normas medievales y tratados feudales que solo se ocupaban de los privilegios de la nobleza, de sus ricos lacayos burgueses y, muy poco de sus vasallos: el pueblo. Hace trescientos años de eso, hemos evolucionado en derechos y libertades y, son otros tiempos, los viejos regimenes monárquicos despóticos y absolutistas cayeron con la revolución francesa no cabe la venganza ni el rencor por algo que murió ideológicamente hace ya mucho tiempo.

Javier Casas

5 comentarios:

  1. Hola:

    Más que una "Guerra Civil",fue una guerra europea donde intervinieron entre otros;Francia.Inglaterra, Portugal,Holanda,Ducado de Saboya,Austria, etc........se disputaba la hegemonía en Europa.Inglaterra era un gran poder emergente y además quería participar en la conquista de América.Francia por su lado quería la "unión" bajo el reinado de Anjou (nieto del Rey Sol) de las dos coronas (la española y la francesa).
    La Generalitat fué "inducida" por Inglaterra a no aceptar a Felipe (aunque la Corona de Aragón en un principio lo apoyó) diciéndoles que perderían sus derechos y costumbres......Finalmente,con la ley de Nueva Planta los perdieron,sin embargo,muy curioso,Pais Vasco y Navarra mantuvieron sus "fueros" (hasta hoy) por ayudar y apoyar al primer Borbón..............En fin,que basan su "día nazional" en mentira tras mentira.

    Un saludo.

    Xurde Rocamundi. http://ciutadansarenys.blogspot.com/

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  2. Bien apuntado. Por supuesto. Fue también una disputa de intereses económicos y dinásticos europeos que propició la guerra entre los países implicados. Fue cualquier cosa menos lo que se inventan estos fundamentalistas de la nación pura.

    Un saludo Xurde

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  3. Serálo que querais. pero el jueves no falteis a la cita. Después del acto...Cerveza ciudadana. Bueno Xurde un vinito.

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  4. historia para arriba, historia para abajo... De lo que yo estoy verdaderamente HARTO es de que no pase un día sin que se hable de Cataluña por uno u otro motivo.

    Por mi, que se la queden. Es que me dan tan igual...

    Todo es blablabla. Si verdaderamente existe un sentimineto antinacionalista tan fuerte pues que opongan resistencia a los que gobiernan; como el señor tendero ese de no me acuerdo que localidad catalana que ha recurrido a Bruelas el hecho de que le obliguen a rotular en catalán en su propia tienda y en el estado español.

    En fin...

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