miércoles, 2 de julio de 2008

Tics caciquiles




Núria Marín i Martínez
Alcaldessa de L'Hospitalet




Miguel del Amo, coordinador de la Agrupación de C’s de la ciudad de L’Hospitalet, fue entrevistado por Rádio L’Hospitalet después de asistir al último pleno del Ayuntamiento el 3 junio del 2008 y, nos cuenta lo que aconteció y, lo que denunció a la emisora con respecto al talante cacequil de nuestra Alcaldesa y algunos de sus concejales.

Tics caciquiles

El otro día me preguntaban en Ràdio L´H por Núria Marín, la nueva Alcaldesa de nuestra ciudad. Mi contestación es que en L´H siguen los "tics caciquiles". Lo digo porque en el último pleno del Ayuntamiento Marín mandó a las fuerzas de orden público que desalojasen a un ciudadano. El delito de este hospitalense fue no dejarse insultar por sus mandatarios y preguntar esperando respuestas.

Desde la llegada de la Democracia gobernar en L´H es muy fácil, es cuestión de "ordeno y mando". El único peaje son los plenos, 10 días al año en el que debes escuchar un ratito las preguntas de los ciudadanos. El rodillo, la mayoría absoluta ha decidido que para qué van a escuchar si total van a hacer lo que les dé la real gana.

Hablando del último pleno quiero dedicar unas líneas a un concejal del PSC que cuando le hablan de educación y respeto se pone más nervioso que un Gremlin en la Expo de Zaragoza. Este individuo, en la pasada campaña de las Municipales, insultó y amenazó a afiliados de C´s. Después en un momento de lucidez política recuperó un "tic caciquil" y mandó a sus esbirros a amedrentar, eso sí, azuzando desde la retaguardia. Alguien podría pensar que tiene manía a C´s pero por lo visto es su manera de ser. En el último pleno mientras hablaba la oposición se dedicó a leer el diario (en realidad no puedo asegurar que sepa leer pero sí que sabe pasar las páginas una a una). El momento "Tortell Poltrona" fue cuando este señor, mientras hablaba un ciudadano , se marchó corriendo y gritando: "Me voy, no tengo porque aguantar ésto y nos tendríamos que ir todos". Por supuesto ninguno de sus compañeros se movió y tuvo que volver a su sitio con el rabo (o cola) entre las piernas. Seguro que más de un concejal del PSC piensa que si en vez de 18 ediles hubiesen sacado alguno menos no deberían sonrojarse tan a menudo.

Miguel del Amo.

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