lunes, 28 de julio de 2008

Ciudadanos pide la dimisión de Ernest Maragall



Rivera reclama la dimisión del consejero de Educación por el artículo que escribió en el país criticando el justo y necesario Manifiesto por la lengua común

Preso de su victimismo nacionalista se atreve sin vergüenza ninguna a negar el acoso del castellano en la educación, qué se produce hasta en el mismo patio de recreo de la escuela. Y se reafirma en su imposición totalitaria, negando al castellano el caracter de ser, como és también, lengua propia de Cataluña, teniéndola como lengua madre más de la mitad de la población catalana y relegándola a la categoría de lengua extranjera. Se reafirma en considerarnos ciudadanos de segunda, amparado en un Estatuto hecho a la medida de los políticos del oasis catalanista con sólo el apoyo de una tercera parte de la población y una abstención de más del 50%.


Carta de Rivera a Ernest Maragall:


"Después de la lectura de su artículo Varias decepciones y una profunda desazón y del resultado final del anteproyecto de Ley de Educación de Cataluña, sólo puedo expresarle mi más profunda preocupación sobre la concepción que tiene de los firmantes del "Manifiesto por la lengua Común" y del modelo educativo que está pergeñando en Cataluña.

En cuanto al primero de los aspectos, permítame que considere que la lectura que ha realizado del manifiesto puede ser calificada como maniquea y tergiversadora. Me parece especialmente grave que impute a los firmantes la voluntad de "arrebatar derechos a los ciudadanos en Cataluña" y que se afirme, sin rubor, que lo que el Manifiesto "parece defender es el derecho a no aprender en catalán, a no usarlo, a no entenderlo, a no escucharlo, a reducir su aprendizaje, como máximo, a la condición de materia ordinaria". También, añade, que: "El Manifiesto, pues, proclama esa visión de España que ignora las realidades culturales que la conforman" y en el colmo de los desvaríos se llega a afirmar que: "El Manifiesto expresa una decidida voluntad de imposición de una lengua sobre otra que por su carácter particular y no común debería resignarse a su papel de representante de la peculiaridad regional". "Que no moleste, que no se oponga a la ocupación lingüística total de espacios sociales y culturales".

Conseller, ¿dónde ha leído esa intención en los firmantes del Manifiesto?
Su alta responsabilidad como Conseller de Educación del Gobierno de Cataluña le obliga a decir la verdad y no mentir. No se trata de hacer una interpretación del texto del Manifiesto, sino que imputa a los firmantes, entre los que se encuentran muchos militantes de nuestro Partido, una voluntad en contra del catalán que no es aceptable porque simplemente es mentira. Conseller, está diciendo mentiras y eso le inhabilita para su cargo.

En su discurso manipulado, obvia que la voluntad de los firmantes es hacer de la libertad de opción la primera de las razones de una política lingüística democrática y auténticamente liberal. No deja de ser sarcástico que los defensores de la "igualdad de las lenguas" justifiquen su actuación en la erradicación pública del castellano en la Administración, en la escuela, como lengua docente, y en la señalización viaria y en la intromisión perversa en las relaciones privadas.
Conseller, ha quedado inhabilitado para el cargo con una postura tan sectaria y excluyente y por ello cumplo con mi deber pidiendo su dimisión, más cuando su concepto de la pedagogía en las sociedades bilingües pasa por implantar un modelo que limita y restringe derechos lingüísticos, esos que de una forma tan obstinada está cercenando a los que en uso de su libertad quisieran optar, por ejemplo, por una educación bilingüe o trilingüe, que devendrá imposible de aprobarse en su literalidad los proyectos lingüísticos.”

1 comentario:

  1. Penso que el sistema d'immersió lingüística a les escoles de Catalunya garanteix la igualtat d'oportunitats i la inclusió de totes les cultures existents. Feu demagògia quan centreu aquest aspecte en el punt de mira de l'educació. El sistema té problemes veritablement preocupants. La llengua, no n'és cap.

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