jueves, 26 de junio de 2008

Diada en Sant Jordi



Opinión de un ciudadano de Hospitalet


Manifiesto para la sustitución del once de septiembre por Sant Jordi como Diada de Cataluña




Leído el Manifiesto mediante el cual nuestra formación propone trasladar la celebración de la Diada al día 23 de Abril uno se pregunta si no pecamos en ocasiones de laxitud o falta de arrojo en nuestras declaraciones. Y me explico...

El redactado me parece magnífico en tanto que evita, en todo momento, referirse a la misma como fiesta NACIONAL de Cataluña, promoviendo la diversidad y la cohesión sociales. Ahora bien, en su colofón final, en donde se lanza tal propuesta, el texto resulta parco en exceso. Es decir, no cabe duda de que la gran mayoría de los integrantes de Ciutadans conocemos el carácter y naturaleza de la actual celebración del 11 de Septiembre.

Sabemos que celebra una derrota. Derrota, esta, que comporta un pretendido hálito de latente venganza que perdura por los siglos en el corazón de cualquier habitante de esta tierra. Sabemos que la historia, por más que tratemos de reinventarla, es tozuda y veraz habiendo llevado a pueblos, patrias y banderas al lugar que ahora ocupan en el mundo.

Que quienes promueven tal celebración viven anclando sus reivindicaciones en la geopolítica del siglo XVIII.Que hacen apología del error cometido por una oligarquía, por una elite despótica que temerosa del centralismo uniformador Borbón temió perder sus privilegios.

Que en pocos lugares y momentos un pueblo en la historia de España ha sufrido tanto el sometimiento a las castas dominantes como en la Cataluña que murió con los Austria.

Que el desastre que trajeron los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V consistió en la instauración de un Estado moderno con una organización administrativa lógica que erradicaría privilegios en casi todos los territorios.
Que, en definitiva, conmemoran una guerra perdida fruto de una decisión en la que el pueblo de aquella Cataluña, nada tuvo que ver ni decir.

Presumir que el conjunto de la ciudadanía, (que debiera preguntarse realmente donde y como vivían sus antepasados en el momento en que la oligarquía catalana decidió entrar en guerra para defender a la dinastía de los Austria), consideran todos estos aspectos con la simple mención de nuestro convencimiento en que celebrando la Diada el 23 de Abril se creará un vínculo mas sólido entre los catalanes... siendo loable, revela, a mi juicio , un erróneo parecer según el cual todo el mundo tiene las cosas tan claras como debería.

El adoctrinamiento sufrido larga y amargamente en la sociedad catalana requiere, para ser neutralizado, de una claridad meridiana en los mensajes que queramos transmitir.

Solo removiendo las conciencias, solo definiendo nuestra posición claramente, llegaremos a plantear inquietudes en nuestros conciudadanos que ayuden a despertar a esta adormecida democracia.

Javier Gallardo

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